jueves, 4 de agosto de 2011

Impotencia...

...algo que precisamente impide esa ceguera que suelo mostrar hacia el dolor que siento ahora mismo... Es algo, yo creo, inevitable. Esa sensación que me puede... Esa sensación de no saber nada, absolutamente nada de la persona a la que se ama, en días, los cuales parecen meses... Cada segundo que él no está a mi lado, tanto literalmente como en cualquier otro sentido que tenga la palabra, una puñalada, con una cuchilla cuyo filo está impregnado del peor de los venenos, atraviesa mi corazón con fuerza, produciéndome esa sensación de impotencia, de odio, sí, odio hacia la distancia y hacia cualquier otro impedimento que no nos permita estar donde querríamos estar... O donde yo querría estar.

Inseguridad...
ese es otro término que define perfectamente el sentimiento de no saber siquiera si él simplemente se fue sin avisar y no volvió, con la simple intención de hacerme saber que no... que no me ama. Por mucho que me cueste decirlo, y por mucha estupidez que diga él que pienso, muchas veces siento que es la verdad... En ocasiones llego a pensar que el sentimiento que corre por mis venas y se alimenta con su imagen, sus palabras... no es el mismo que el suyo.

Probablemente sea cierto que mi intento de explicar al mundo mi situación resulte fallido para algunos... e inspirador para otros. Una lágrima más, en un historial con el que se podría fabricar el mar de una tristeza, en ocasiones insoportable... pero por él, pienso que merece la pena.

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